lunes, 4 de febrero de 2013
jueves, 6 de diciembre de 2012
El feminismo será gorda/x o no será
- Dos textos de Laura Contrera: "Punk will never diet" y "Cuerpos sin patrones" (atentas también a la propuesta de Helen en los comentarios: la subversión de las taradas)
- El tumbrl de Gorda Zine
- El enlace a la descarga del GordaZine completo
- Algunos programas de radio de "Ni en tu casa ni en la mía" que tratan el tema muuuy interesantemente: "Cuerpo, deseo y representación II" "...III" y "...IV".
- Y aquí el Manifiesto Gordx, que tuvimos la oportunidad de ver en la Muestra Marrana y que nos encanta. HOY GORDX, AYER PUTA Y MAÑANA LOBO.
domingo, 28 de octubre de 2012
#ManiTrans de Barcelona
martes, 29 de noviembre de 2011
Aclaraciones previas: de felicismos y críticas
martes, 30 de agosto de 2011
"Colombia: Paramilitares, Terrorismo y Falsos Positivos. Claves para entendernos"
Gracias, kuata Yuri por compartirlo!
viernes, 3 de diciembre de 2010
Movimiento lésbico feminista latinoamericano y caribeño
jueves, 2 de diciembre de 2010
MESTIZA
...Gloria Anzaldúa...
jueves, 10 de diciembre de 2009
MANIFIESTO PARA LA INSURRECCIÓN TRANSFEMINISTA
***Hacemos un llamamiento a la insurrección TransFeminista:
Venimos del feminismo radical, somos las bolleras, las putas, lxs trans, las inmigrantes, las negras, las heterodisidentes... somos la rabia de la revolución feminista, y queremos enseñar los dientes; salir de los despachos del género y de las políticas correctas, y que nuestro deseo nos guíe siendo políticamente incorrectas, molestando, repensando y resignificando nuestras mutaciones. Ya no nos vale con ser sólo mujeres. El sujeto político del feminismo “mujeres” se nos ha quedado pequeño, es excluyente por sí mismo, se deja fuera a las bolleras, a lxs trans, a las putas, a las del velo, a las que ganan poco y no van a la uni, a las que gritan, a las sin papeles, a las marikas...
Dinamitemos el binomio género y sexo como práctica política. Sigamos el camino que empezamos, “no se nace mujer, se llega a serlo”, continuemos desenmascarando las estructuras de poder, la división y jerarquización. Si no aprendemos que la diferencia hombre mujer, es una producción cultural, al igual que lo es la estructura jerárquica que nos oprime, reforzaremos la estructura que nos tiraniza: las fronteras hombre/mujer. Todas las personas producimos genero, produzcamos libertad. Argumentemos con infinitos géneros...
Llamamos a la reinvención desde el deseo, a la lucha con nuestros cuerpos ante cualquier régimen totalitario. ¡Nuestros cuerpos son nuestros!, al igual que lo son sus límites, mutaciones, colores, y transacciones. No necesitamos protección sobre las decisiones que tomamos en nuestros cuerpos, transmutamos de género, somos lo que nos apetece, travestis, bollos, superfem, buch, putas, trans, llevamos velo y hablamos wolof; somos red: manada furiosa.
Llamamos a la insurrección, a la ocupación de las calles, a los blogs, a la desobediencia, a no pedir permiso, a generar alianzas y estructuras propias: no nos defendamos, ¡hagamos que nos teman! Medeak, Garaipen, La Acera Del Frente, Itziar Ziga, Lolito Power, Las Chulazas, Diana J. Torres AKA Pornoterrorista, Parole de Queer, Post_op, Las maribolheras precarias, Miguel Misse, Beatriz Preciado, Katalli, MDM, Coletivo TransGaliza, Laura Bugalho, EHGAM, NacionScratchs, IdeaDestroyingMuros, Sayak Valencia, TransFusión, Stonewall, Astrid Suess, Alira Zinkunegi, Juana Ramos, 7menos20, Kim Pérez (Cofundadora de Conjuntos Difusos), d-generadas, lasdel 8 y et al, Beatriz Espejo, Xarxa d'Acció Trans-Intersex de Barcelona, Guerrilla Travolaka, Heroína de lo Periférico, el Grito de las Brujas...
viernes, 16 de octubre de 2009
¡¡DISFURIA DE GÉNERO!!
Y después..

Vamos!!!! Más info sobre todo esto en http://manitransbcn.blogspot.com/ y http://stp2012.wordpress.com/
jueves, 27 de agosto de 2009
MANIQUÍES
Dejarse atravesar por el maniquí un primer paso para entender la artificialidad de nuestros cuerpos, ésos que se mean y que se cagan, de los que se desprenden flujo, lágrimas o mocos... vaya, como los nenucos. Maniquís en miniatura, representaciones efectivas para el ejercicio de la sacralizada maternidad -entre otras cosas-, ¿son menos reales?
El maniquí es plástico, como el cuerpo humano.
martes, 14 de julio de 2009
FREAKY REVELATIONS!!
Las fotos y vídeos que adjunto más abajo son de diferentes talleres king y radical drag respectivamente; en ambos el objetivo es subvertir las reglas del juego del género, reventar la ordenación social binaria y limitante que nos impone. Para las que no estéis muy "duchas" en la materia, os introduzco un poco máis: el nacer con chocho (wathever that means) tiene consecuencias que van mucho más allá de ese "hecho": ser, vivir, hacer de una determinada manera por ser heterodisegnada (designada desde fuera, te identifiques tú o no con la definición) MUJER, que encima se sitúa en el lado más jodido de la balanza de las relaciones de poder entre bi-géneros. ¿Y si yo no quiero serlo como ellxs (poder heteropatrialcal) quieren que lo sea? ¿Y si yo, yendo más allá, simplemente no quiero serlo? ¿y si yo quiero ser tío? ¿y si tampoco quiero serlo? Si quiero ser trans, engendro, queer, cuir, camionera, súperfem, plumíferx, puta o monje, ¿por qué no?
En estos talleres visibilizamos el carácter político del cuerpo, su plasticidad y todo su potencial transformador. [Foucault lesson number 1 o el bio-poder basado en el contro de los cuerpos, de la corporalidad]. Así en el king, ocupamos cuerpos "hombres" por muchas razones: para ocupar un lugar sacralizado ('la masculinidad no se toca') y parodiarla hasta la saciedad; para performar esa plasticidad de la que hablaba antes; para transitar otros territorios y explorar otros lugares sociales que por el "deber ser mujer" se nos han estado vetados (es liberador!); para poner sobre la mesa toda esa feminidad naturalizada que nos sale a algunas por los poros cuando intentamos ser "él" y somos reinonas (a mí la primera vez me dolió!) o para confirmar lo marimacho y king que algunas han sido toda la vida, experimentando una masculinidad en su cotidiano que algunos ya quisieran. En el taller radical drag que hicimos en el ladyfest sur con Graham Bell y Anna Maria nos reinventamos para ser travestis extremas. Como lo define Graham: "* Radical Drag es un término que se utiliza para describir a los drags (sean drag kings o drag queens) con compromiso social o político. Esa actitud todavía no es muy conocida en España (a pesar de practicantes españoles como Ocaña y grupos como Pluma Dos) pero en Gran Bretaña y Estado Unidos hay más tradicion. Quizás el fenémeno empezó con los drag queens que lucharon en los años sesenta en el Stonewall de Nueva York. A lo largo de los años desde entonces ha habido mucho/as grupos como lxs Radical Faeries, Bloolips, The Cockettes y individuos como Leigh Bowery, Transformer, Holly Woodlawn, Jayne County y Divine David para nombrar unos pocos. Muchos no quieren pasar por mujer (si son hombres biológicos) o por hombre (si son mujeres biológicos) pero quieren jugar con los roles de forma performativa para criticar el statu quo."
Bueno, después de esta mini-cutre introducción (dedicada a mis hermanas y gentecillas lindas que ponen caras raras cuando les enseño la foto o insisto en su politización) ahí va el engendro, en forma de Manu (taller con kacosonia en ladyfest eppein), de Jota (talleres con nosotras, el Grito de las Brujas, la primera, y con Medeak en Stonewall contraataca con más perrxs, la segunda) y de Joanna Rodeo (en el taller del que os hablaba con Graham y Anna Mª).


Y por último el vídeo de nuestra penfonman (performance) FREAKY REVELATIONS!! mi cuerpo es politic-ah!! a disfrutarlo:lunes, 27 de abril de 2009
DEVENGAMOS PERRAS

En una sentada lo he devorado cual cachorra hambrienta. Devenir perra es todo un manifiesto del petardeo político (¿hay alguno que no lo sea?), de la política petarda.
Para mí ha constituido todo un encuentro, con otras petardas, perras, indecentes, incómodas, incorrectas, deslenguadas e irritantes para el orden bienpensante. Un encuentro, como decía, un saber que no sólo no estoy sola sino que somos muchas, diversas pero unidas en nuestras luchas feministas por sobrevivir en este sistema cruel y constructor de tristeza. "El poder nos quiere triste", decía foucault; "nuestra venganza es ser felices", decían las mujeres creando; "si no se puede bailar ésta no es mi revolución", decía emma goldman... Devenir perra es toda una oda al placer como forma de subversión, al atavío con boas de plumas y medias de rejilla rotas como estrategia de resignificación de una feminidad impuesta, pero que las perras arrancamos de su contexto opresor y la parodiamos, llevándola a sus extremos, para darle con ella en las narices a los chuchos del poder. Porque ellos son chuchos, pero nosotras somos perras, y perras con glamour, no de ése de channel sino el de las tiendas de todo a 100 -como dice Laura, una de las perras entrevistadas por Itzi-, el del perfume barato, el maquillaje excesivo, las batas de boatiné y las babuchas con tacones. Y resulta que las babuchas son babuchas, de franela cutre de mercadillo del sur de Portugal, pero sus tacones son afilados, tanto como para sacarle los ojos a los que sólo ven los que les da la gana, lo que les interesa, lo que les otorga poder y perpetúa las jerarquías de género, de clase, de ser.
Ziga retrata "cual camionero atascado en la M-30" pero con trazo fino -porque ella es finíiisima- muchas 'otras otredades': las hiperfemmes que le dan la vuelta al corsé para utilizarlo como arma de guerrilla, las santas (y) putas, las trabajadoras sexuales, las desgenerizadas, las hipergenerizadas... Transita por territorios espinosos como el género, la sexualidad, el placer o el deseo para salir siempre airosa a través de un descarado discurso que echa por tierra al del feminismo heteronormativo-blanco-burgués; con referentes como maritrini o carla corso no me extraña, hija!!
Y algo que me ha encantado es su honestidad: Itzi explicita en todo momento del lugar desde el cuál habla, pone encima de la mesa las relaciones de poder que la atraviesan, las contradicciones a través de las que construye y complejiza su discurso. Y lo consigue haciendo legítimas voces como las de Cecilia, la Agrado, las perras de su manada, las cuales articula con otras más autorizadas -dentro de un determinado mundillo periférico, claro- como Judith Butler o Gail Pheterson. Ella es ex-céntrica, y eso la capacita para jugar con los afueras y los adentros como nadie: hace de los márgenes el centro y del centro lo marginalizable como le viene en gana.
Además de un encuentro, para mí ha sido una liberación: un 'por fin alguien le pone palabras' a lo que otras perras -con chocho y sin él- llevamos haciendo años, y lo politiza, porque, más o menos con(s)cientes de ello, esas horteradas que hacemos hacen política, se trata de reivindicaciones de una pretendida miseria estético-moral que reclamamos como legítima, como digna, muy digna, mucho más que la que se representa en los horribles anuncio de ferrero-rocher, y nos permite crear las condiciones de posibilidad de nuestra existencia, precaria pero existencia, y feliz. Así, cada vez que alguien me pregunte porqué hacemos fiesta kitsch, qué sentido tiene que nos vistamos o disfracemos (¿no será lo mismo?) de gogós de ruta del bacalao valenciana, de calorras polingoneras de la periferia sevillana, de pepi, luci y boom perrunas, o cantemos coplas borrachas por las calles de lavapiés, le recomendaré devenir perra. En este libro Izti contesta a ésta y muchas otras preguntas.
Y el prologo, de la BP y la VD, casi ná!!
Hermana perra superiora: aquí mi humilde homenaje. felicidades a todas las perras que habéis participado y gracias a ti por esta maravilla que has parío.
Pues eso, lectoras mías: desde este rinconcito os propongo que devengamos perras.
jueves, 19 de febrero de 2009
desarraigo

Mi identidad se construye sobre mi desarraigo. No es una identidad desarraigada. Mi identidad es sólida hoy –no por ello menos cambiante y escurridiza, efímera y huidiza, transitoria y movediza, nómada y perecedera- pero se llama desarraigo. Lo único estable en mí es que estoy siempre cambiando, siempre de paso –no por ello sin dejar huellas, sin marcarme de huellas-. Con las huellas crezco, me dejo marcar, me gusta marcar. Las huellas me aterran, me da miedo sentir la marca de lo que ya no es, de lo que ya no está. Quiero irme, me da asco volver, fuerte en el regreso, ínfima para la huida. Pánico. Placer. Vomito: me lo como. Tropezones de carnaza, vegetariana imposible. Carne podrida, podredumbre que no caduca.
Una y otra vez -¡¡¡una y otra vez!!!- DEJO DE SERME, para convertirme en otra. En otras, ésas múltiples y multitudinarias que me habitan y re-habi(li)tan. Me de-formo, me re-formo y me trans-formo. Muto, me in-muto y me trans-muto. Me muevo, me re-muevo y me con-muevo. Me revoluciono.
[Y si me des-virtúo me la suda. Me cago en las esencias. Me cago en la virtud].
Ahora me ves, ahora no me ves, ahora estoy arriba, ahora abajo, me meto dentro, me salgo fuera. Pública clandestina. Viceversa. Intermitente. Silencio. Te grito.
En los margeneeeeees!!! Límiteeeeeeees!!! Itersticiooooos!!! Huecos clandestinoooos!!!
Fronteraaaaas!!!! Cruceeeeeees!!! Bordeeeeeees!!! Periferiaaaaaass!!
Periferia: lo que está, pero no es.
Intrusa malvenida.
… lloro.
Heroína de lo periférico. Madrid. Octubre 07
PD: Ayer me rapé la cabeza
martes, 8 de julio de 2008
LA REVUELTA OBSCENA
jueves, 19 de junio de 2008
Mauro Cabral
Mientras, una entrevista al interesantísimo Mauro Cabral. La encontré en el blog de Aloe Fresa pero la escribió Bruno Bimbi para la revista imperio G.
Cordobés, transexual, activista, de 34 años, colabora como experto en temas de intersexualidad y transgeneridad con el programa latinoamericano de IGLHRC. Licenciado en Historia y doctorando en Filosofía, es una de las personas que más ha estudiado estas cuestiones en nuestro país. Aquí señala mitos y errores en el tratamiento de esta temática en los medios, y desnuda el mundo trans, tanto en la teoría como desde su propia experiencia.
“No estoy atrapad* en un cuerpo equivocado, dijo una vez Leslie Feinberg. Sólo estoy atrapad*. Cada vez que una noticia sobre cambio de sexo centellea en los medios, las personas trans revivimos, amplificado, un calvario cotidiano. Basta que un juez decida reconocer a una persona asignada al género femenino al nacer como hombre para que el coro mediático repita: mujer, mujer, mujer. ‘La mujer sería intervenida...’, ‘Por primera vez una mujer...’, hasta la náusea”, escribió Mauro Cabral en un reciente artículo publicado en Las/12, y esas palabras me convencieron de comunicarme con él para esta entrevista.
Como en aquella hermosa obra de teatro de Griselda Gambaro en la que una empleada doméstica es obligada por sus sucesivas patronas a cambiar su nombre (el título de la obra es, justamente, El nombre), el fenómeno trans pone en cuestión nuestras precarias nociones acerca de la identidad -en este caso, de género-.
¿De qué hablamos cuando hablamos de personas trans? Lo que sobreentendemos y lo que suponemos se derrumba con alguna de las respuestas de este joven cordobés, transexual, activista, licenciado en Historia y doctorando en Filosofía, que con su modo de hablar cuidadoso y detallista responde cosas que, para muchos, aún no han llegado siquiera a ser preguntas.La primera vez que hablamos, escuché en el teléfono la voz de un chico, y estúpidamente me sorprendí. Después se lo confesé: no sé con qué pensaba -desde algún recóndito escondite de prejuicios internalizados- que me iba a encontrar. No estamos exentos de nada, sobre todo de prejuicios, y hay un universo de cosas que desconocemos. Por eso, la conversación con Mauro Cabral es sumamente enriquecedora.

-¿Cómo te llamás?
-Uso varios nombres distintos, para la academia, la escritura, la cama, etc. Pero por lo general, y desde hace más de una década, digo que me llamo Mauro Cabral.
-¿Y cómo dice tu DNI que te llamás?
-El nombre que figura es el que mis padres eligieron.
-¿Por qué?
-Porque es el que la ley reconoce. Cambiarlo exigiría una serie de procedimientos psiquiátricos, quirúrgicos y legales a los que no voy a prestarme, y exigiría decir que “no soy” esa persona, sino que, más bien, “soy” otro. Es decir, sería reconocerme en una concepción de la identidad que me es extraña, puesto que soy la persona de la que mi DNI habla, pero también soy este que soy. Por supuesto, que tu apariencia física contradiga lo que el DNI informa causa innumerables problemas -para hacer trámites, usar la tarjeta de crédito, cruzar una frontera, enfrentar a la policía- pero, al mismo tiempo, da la oportunidad invalorable de contar una historia, de producir un estremecimiento en la lógica de la identidad y su relación con el cuerpo y la expresión de género.
-¿En algún momento sentiste que el nombre que figura en los papeles no hablaba de vos?
- Mi nombre legal, y el nombre que uso cotidianamente forman parte de la misma narrativa biográfica, ambos hablan de mí en tiempos distintos, contextos distintos, relaciones distintas. La idea de que la identidad de las personas reside en su nombre es una idea occidental, vinculada a concepciones en torno a la autenticidad que son extrañas en muchos otros lugares del mundo -hay quienes tienen nombres religiosos, nombres legales y nombres étnicos, por ejemplo-. Me siento más cercano a ese entramado cultural que al sentido de autenticidad de nuestra propia cultura. En algún momento de mi vida sentí que la historia que podía contar de mí precisaba de un cambio en la posición enunciativa, que no tenía que ver con hacer más verdadero el relato, más aproximado a lo que soy, sino con el placer de pronunciar palabras desde cierto lugar, de experimentar la contradicción entre mi nombre y mi apariencia, explorar otros modos de la masculinidad, ser llamado de otro modo. Pero creo que nadie siente del todo que el nombre que figura en los papeles habla de sí, sin fisuras. Me parece que del nombre propio tod*s estamos desplazad*s, sin remedio -y por suerte-. En nuestra cultura la asignación de género y la atribución de un nombre al nacer son instancias decisivas, dramáticas, pero son siempre apuestas, expectativas, esperanzas. Y no hay quien no las contradiga de un modo u otro: desde un principio no somos es* a quien nuestr*s progenitor*s esperaban.
- Contame un poco sobre tu historia...-Nací y viví toda mi vida en Córdoba. Tengo 34 años, me dedico a la Historia y la Filosofía. Comencé a trabajar en el activismo gltbi hace diez años. Participo de varias movidas poéticas/políticas radicales y, paradójicamente, de un espacio institucional: el Area Trans e Intersex del Programa para América Latina y el Caribe de la Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas (IGLHRC por su siglas en inglés).Como la mayoría de las personas intersex en Occidente, fui sometido a procedimientos quirúrgicos no deseados, destinados a “normalizar” la apariencia de mis genitales. Y como la mayor parte de las personas trans, me encuentro atrapado en una ontología genérica binaria, donde mi cuerpo y mi palabra son cuestionados desde lógicas tanto heteronormativas como homonormativas.Quizás por las experiencias que me ha tocado vivir, mi producción tanto teórica como política se centra en la discusión en torno a nuestro status -epistemológico, ético y político-. Resulta muy difícil encontrar espacios, tanto académicos como políticos, donde las personas trans o intersex podamos articular nuestro propio discurso, sin la mediación constante de “expertos”, sin el constante “hablar de” o “hablar sobre”, en lugar del “hablar con”. Mucho más difícil aún es hallar sitios donde nuestros cuerpos, sexualidades y géneros sean celebrados. No “aceptados”, “tolerados”, “defendidos” o “apoyados”. No hablo ni de solidaridad, ni de comprensión, ni de ayuda, sino de celebración. Por lo tanto, gran parte del trabajo que comparto con otros activistas -como Joaquín Ibarburu, Ariel Rojman, Marlene Wayar, Maximiliano Haedo, Joaquín Insausti, Dawson Horwitz, Lohana Berkins, entre otros- pasa por la fiesta, por el celebrar justamente aquello que parece culturalmente imposible celebrar: eso que somos.
-Siempre que se hacen públicos casos de operaciones de cambio de sexo, los medios hablan de “un hombre que quiere ser mujer” o “una mujer que quiere ser hombre”. ¿Sos una mujer que quiere ser hombre o simplemente un hombre?
-Ninguna de las dos cosas. No tengo la menor idea de lo que puede querer decir “simplemente un hombre” (ninguna identidad es simple), ni estoy seguro de lo que significaría ser “una mujer que quiere…”. De lo que estoy absolutamente seguro es de que no quiero ser un hombre, cualquier cosa que eso signifique. Soy una persona que se reconoce a sí misma en cierta narrativa intersex y cierta narrativa trans, con las reservas del caso (es decir, sabiendo que cada vida individual contradice irremisiblemente, en cierto punto, los estereotipos que sustenta cada narrativa generalizada). Me ubico a mí mismo en una de las muchas posibilidades del género masculino, sin que eso implique intentar fundir mi experiencia en las masculinidades de los hombres, ni transformar mi cuerpo en el cuerpo de un hombre. Hay varias maneras de inscribir esa posición -es por eso que me puedo presentar como un hombre trans, un hombre intersex…- pero creo que “un tipo” es la que me gusta más.Uno de los problemas más arduos que enfrentamos las personas trans es la permanente codificación de nuestra experiencia en términos estrechos. Si no te movés de mujer a hombre o de hombre a mujer, daría la impresión que te caés fuera de la inteligibilidad del relato. Y esto no tiene como única consecuencia la incapacidad general para imaginar historias trans o intersex no reducidas al “sos esto, querés ser esto otro”, sino también el panorama axiológico que nos rodea. Si todo se reduce a ser una cosa y querer ser la otra, los dispositivos que reifican el binario de género, las instancias biotecnológicas que regulan y controlan nuestra existencia son considerados aspectos necesarios y hasta beneficiosos. Esto es llamativo en el caso de la demanda de esterilización: como los hombres trans somos reducidos a la convicción de ser hombres o al deseo de serlo, y todo el mundo sabe o cree saber lo que un hombre es (y lo que debe ser), y los hombres no dan a luz (ni deben hacerlo), los hombres trans deben probarle a la Justicia que son estériles si desean ser reconocidos como hombres. Porque además tampoco parece pensable la existencia de hombres trans que tienen sexo con hombres. Por ello, parte de nuestro desafío es ampliar la inteligibilidad, para que otros relatos puedan ser hablados y escuchados.
- Es interesante esa diferencia entre el ser y el querer ser: ¿hasta dónde es válido el discurso del tránsito entre una cosa y la otra que necesariamente pasa por el quirófano, como si las personas trans sólo pudieran ser hombres o mujeres después de operarse? ¿Y antes qué eran?
-La transgeneridad es un universo amplio y complejo, que incluye narrativas a veces muy diferentes entre sí. Por identidad de género se entiende el sentido que cada cual tiene de sí mism* en términos generizados, es decir su sentido interior de ser o de reconocerse como travesti, mujer, hombre, dos espíritus, intersex, trans, etc. Por lo general, los Estados reconocen sólo dos identidades de género posibles (hombre o mujer), una ficción jurídica destinada a producir y administrar un cierto orden del mundo que no debe confundirse con la multiplicidad de experiencias del género, a riesgo de eliminar de nuestra consideración todo aquello que no tiene estatus legal. Muchas personas que se identifican de un modo diferente al que se les asignó al nacer sienten que estarían más cómodas, serían más felices, podrían expresarse mejor a sí mismas, disfrutarían más de su cuerpo y de su sexualidad, si pudieran acceder a ciertas tecnologías de modificación corporal. Como en todos los casos, aquí también hay diversas razones y discursos: hay quienes hablan de “convertirse en”, hay quienes hablan de “adecuarse a”, hay quienes hablan de “disfrutar más así”, hay quienes dicen “porque lo deseo y punto”. Todos esos discursos me parecen válidos a nivel de la experiencia personal (que es, en última instancia, el único nivel en el que adquieren sentido pleno), aunque considero que sus efectos éticos y políticos, así como sus supuestos metafísicos y epistemológicos deben ser debatidos.Las personas trans no somos una especie, esa idea existe sólo en el afán taxomomizador de la biomedicina y el derecho. Saber qué eran antes y qué son después de la cirugía es algo que depende exclusivamente de la narrativa biográfica de cada uno.
-¿Qué sentís cuando los diarios informan sobre una mujer trans que logró usar en su documento una foto real que la muestra como es, pero el título de la nota habla de él, negando lo que la misma noticia está informando?
-Siento que se reproducen concepciones reduccionistas de la subjetividad, donde la asignación de género en el momento de nacer, la inscripción de los sujetos en el orden de la ley y la codificación bioanatómica de nuestra existencia son consideradas verdades atemporales, frente a las cuales ni el sujeto, ni su palabra, ni su deseo pueden ser reconocidos y respetados. No entiendo bien en qué consiste el beneficio de perseverar en la estupidez, en la ignorancia y en la crueldad, pero yo no vendo diarios.Por otra parte, yo no creo en la distinción entre fotos reales e irreales. Si me obligaran a salir en una foto con el pelo largo, por ejemplo, sin duda se trataría de mí y de mi situación real: la de ser una persona cuya expresión de género no es respetada. Debemos explorar otros vocabularios, y deshacernos de la carga de realidad y de autenticidad que vincula el goce pleno de los derechos humanos al ser “verdaderamente” alguien o algo. ¿Por qué mis derechos están atados a la prueba de la autenticidad? ¿Soy más auténticamente un hombre si uso el pelo corto o me gusta jugar al fútbol?Se trata de visibilizar cuál es del destino de aquell*s que contradicen la autenticidad debida, si son atrapad*s dentro de una nueva autenticidad (el “transexualismo verdadero”, por ejemplo), o equiparad*s a lo falso (como ocurre con las travestis) o a lo inarticulable (como los “genitales ambiguos”), y cuáles son las consecuencias de estar en el exterior constitutivo de lo auténtico.
-¿Qué papel juega ese uso del lenguaje en los medios?
-Los medios juegan, por lo general, un papel atroz, en tanto reproducen, incluso cuando intentan ser progres, los mismos argumentos que transforman la vida de las personas trans en un infierno. Eso no ocurre sólo cuando presentan a una mujer trans como “un hombre”, sino también cuando reducen la experiencia trans a la lógica del caso, cuando afirman la existencia del transexualismo como una entidad objetiva, ahistórica, cuando dan por sentado que toda persona trans sufre, cuando encuentran perfectamente lógico que la Justicia demande cirugías a cambio de reconocimiento de la identidad de género, etc. Algo similar ocurre con los medios gltbi, así como con los informes elaborados por muchos grupos gltbi, donde, por ejemplo, se coloca por lo general el nombre legal entre paréntesis, luego del nombre trans de una persona de cuyo asesinato se informa. ¿Qué es lo que se dice sobre la verdad, la ley y nuestras concepciones acerca del cuerpo y de la identidad? ¿Qué valoramos? Los medios tienen, a mí entender, un papel que han renunciado a ejercer: su contribución a la formación de una opinión pública crítica. En relación con las cuestiones trans, han perdido una y otra vez la oportunidad de introducir nuevos modos de pensar e intervenir en la realidad, siquiera como preguntas. Yo no creo en la corrección política, y valoro la diversidad de posiciones. Pero los medios cierran el acceso a todo discurso no homogenizado, a toda perspectiva heterodoxa sobre éstas y otras cuestiones.
-Hablemos de legislación y de los reclamos del movimiento trans respecto a las leyes que deberían cambiarse…
-En la Argentina no hay una ley de transexualidad. La ley 17 132, que regula el ejercicio de la medicina, prohíbe la realización de cirugías que asociaríamos con cambio de sexo. Lo mismo ocurre con el Código Penal. Ambas instancias reconocen que las cirugías pueden realizarse, siempre que se cuente con autorización judicial, lo cual coloca a la persona trans una y otra vez a merced del arbitrio de un juez. Una revisión por las sentencias argentinas pone en evidencia lo atada que está nuestra Justicia a los estereotipos de género. Los fallos han sido crecientemente favorables, pero lo que a mí me preocupa es el modo en el que esos fallos vinculan el derecho al reconocimiento legal de la identidad de género al “transexualismo verdadero”, es decir, a una comprobación de patología que es, en última instancia, una comprobación del sufrimiento. No es posible cambiar el nombre y el género por placer, por deseo, por bienestar. Al mismo tiempo, esas mismas sentencias vinculan necesariamente el reconocimiento de la identidad de género con formas estereotipadas de la expresión de género (hombres masculinos y mujeres femeninas), de la sexualidad (tod*s heterosexuales), y también de la morfología corporal. Es decir, la Justicia es un dispositivo a través del cual se reinstituyen, una y otra vez, relaciones necesarias entre el cuerpo y la identidad, algo que la transgeneridad viene poniendo en cuestión desde hace más de 30 años. Sin embargo, seguimos siendo interpretad*s y representad*s por expert*s.
jueves, 29 de mayo de 2008
Seminario/taller FeminismoPornoPunk
FeminismoPornoPunk
Micropolíticas queer y pornografías subalternas
Dirigido por Beatriz Preciado
2-5 julio 2008 - Arteleku - Donosti
Programa
Miércoles 2
19h00Presentación del seminario a cargo de B. Preciado
CONTRAHISTORIAS PORNO
19h30 Beatriz Preciado
Pornografía, biopolítica y producción de subjetividades subalternas
20h30 Tristan Taormino
Un historia del porno queer y underground
Jueves 3
REDES PORNOPOLITICAS
19h Presentación de trabajos y debate con: Orgia, PostOp, Maria Llopis y Medeak.
20h 30 Presentación de trabajos y debate con: Black Sun Productions, Alex Brahim y Javier Sáez
22h-1h
TALLER
Todxs somos porno Stars
Buscando nuevas representaciones pornográficas
A cargo del colectivo PostOp
Viernes 4
18h30 Presentación del libro de Eugeni Rodríguez, De los derechos a las libertades: una historia política del movimiento glbt en Catalunya (Fagc 1986-2006)
Con la presencia del autor y de Itziar Ziga.
FEMINISMOS POSTPORNO y TRANS
19h
Del Lagrace Volcano
Femmes of Power: fotografía y políticas queer
20h
Itziar Ziga
Devenir perra: feminidades insurgentes y extremas
21h ORGIA
Flori-cultura subversiva- Performance
22h-1h
TALLER
"Taller Post Porno Punk práctico.
Se acabó la teoría!"
A cargo de María Llopis
Sábado 5
TALLER
4h-7h y proyección live durante la soirée
Testing the Limits
A cargo de Shu Lea Cheang
SOIRÉE FEMINISMOPORNOPUNK
20 h-1h
20h
Annie Sprinkle y Elizabeth Stephens:
Feminismo y pornografía
Performance/Presentación de sus trabajos
22h
Shu Lea Cheang (Taller/performance directo)
Black Sun Productions presenta PORNO-TEO-KOLOSSAL
Performance, música electrónica y spoken word
Performances de:
Nadege Piton y Lazlo Pearlman
Diana Junyet Pornoterrorista
Música de la fiesta a cargo de
lolito poWer (post-punk industrial y break-cord)
Más info en el blog de la Preciado y en la web de Arteleku (aquí vienen condiciones de inscripción y demás).
lunes, 21 de abril de 2008
El hudud y la qa'ida...
"Nací en 1940 en un harén de Fez, ciudad marroquí del siglo IX, cinco mil kilómetros al oeste de La Meca y mil kilómetros al sur de Madrid, una de las peligrosas capitales de los cristianos. Mi padre decía que con los cristianos, al igual que con las mujeres, los problemas empiezan cuando no se respeta la frontera sagrada o hudud. Yo nací en pleno caos, porque ni los cristianos ni las mujeres respetaban las fronteras.
[...] La puerta de nuestra casa era el hudud, una frontera bien definida, porque hacía falta permiso para entrar y salir. Había que justificar cada movimiento e incluso acercarse a la puerta era todo un trámite.
[...] Un harén se relacionaba con el espacio privado y las normas que lo regían. Y no hacían falta muros, me dijo Yasmina. En cuanto uno sabía qué estaba prohibido, llevaba el harén en el interior. Lo tenía en la cabeza, "grabado bajo la frente y bajo la piel". La idea de un harén invisible, una ley tatuada en la mente, me resultaba de lo más inquietante. No me gustaba nada y Yasmina tuvo que explicármelo mejor. [...] Eso de andar por ahí con una frontera en la cabeza me inquietó y me llevé discretamente la mano a la frente para comprobar que estaba lisa, sólo para ver si por casualidad estaba libre del harén. Pero entonces la explicación de Yasmina me pareció incluso más alarmante, porque a continuación dijo que todos los espacios en que se entraba tenían normas propias que eran invisibles y uno debía descifrar.
- Y cuando digo “espacio” –continuó-, me refiero a cualquier espacio: un patio, una terraza o una habitación, e incluso la calle, si a eso vamos. Donde hay seres humanos hay una qa’ida, o norma invisible. Si la respetas no te pasará nada.
Me recordó que, en árabe, qa’ida tenía diversos significados, todos ellos con una premisa básica común. Una ley matemática o un sistema legal era una qa’ida, y también lo eran los cimientos de un edificio. Qa’ida era también una costumbre o un código de comportamiento. Qa’ida estaba en todas partes. Entonces añadió algo que verdaderamente me asustó:
- Por desgracia, la qa’ida casi siempre está en contra de las mujeres.
- ¿Por qué? Eso no es justo, ¿a que no?
[…] Le pregunté luego si podía explicarme cómo descifrar la norma oculta, la qa’ida, cuando entraba en un espacio nuevo. ¿Había señales o algo tangible que pudiera buscar? No, contestó, por desgracia no había indicios, excepto la violencia posterior al hecho. Porque en el momento en que desobedeciera una norma invisible, me lastimarían. Sin embargo, observó que muchas de las cosas que más placer proporcionaban a la gente en la vida, como pasear, descubrir el mundo, cantar, bailar y expresar una opinión, figuraban muchas veces en la categoría de lo estrictamente prohibido. En realidad, la qa’ida, la norma invisible, muchas veces era peor que los muros y las puertas. Con los muros y las puertas uno al menos sabía a qué atenerse."

Éste es un extracto del sugerente libro Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén de Fatema Mernissi.
miércoles, 20 de febrero de 2008
lunes, 4 de febrero de 2008
beatriz preciado
Os dejo con Beatriz Preciado, la autora del Manifiesto contrasexual
GRACIAS, BEATRIZ...
jueves, 24 de enero de 2008
HETERRORISMO
—«El bebé, ¿es niño o niña?».
—«No lo sabemos, todavía no nos lo ha dicho». (Bornstein, 1994)"
Extraído del maravilloso libro "El eje del mal es heterosexual. Figuraciones, movimientos y prácticas feministas queer" (Grupo de trabajo Queer. 2005, Traficantes de Sueños). Os lo podéis descargar entero en pdf aquí.
Esto lo escribo porque sí, porque hoy me saturé. Dos cosas aparentemente sin relación (pero perfectamente engarzables) me rasgaron la paciencia: tanta definición chunga, simplista y perversa de terrorismo me cansó en clase; tanto "instinto" del "hombre", "naturaleza" y "leyes del más fuerte" me entristecieron mucho con mis compas.
Me canso, me canso mucho... De reempezar una y otra vez de cero y que mi voz no valga, después de tanto debate, discusiones, crecimientos... De que la legitimidad política para decir y hacerse escuchar la siga monopolizando la hegemonía en tantos y diversos contextos y situaciones... De la dictadura de las mayorías y su consenso manufacturado desde el poder... De que la crítica al poder se lea como intolerancia... De que la intolerancia se lea como algo negativo (sí, hay cosas que no tolero, no transijo y sobre las que escupo)... De que la definición de la violencia la hagan siempre los mismos de manera tan reduccionista e interesada... De que las violencias estructurales y simbólicas aparezcan siempre tan invisibilizadas en el discurso normativo... De que no nos enteremos de que la sexualidad es un régimen político y de que sobre nuestros cuerpos se libran batallas. Sí, batallas políticas, en muchos casos violentas y, en tremendas ocasiones... terroristas.



